Aula

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AULA de David Santos

Libro de fotografías del sistema educativo rural chileno: Aula nos lleva a una detención en el tiempo en el sistema educativo rural chileno. Sus 21 poemas cargados de imágenes parecen en cierto modo romantizar la realidad de quienes integran esta comunidad educativa en particular, sin embargo, la profundidad de los textos y la temática ponen sobre la mesa la cuestión pedagógica que desde los normalistas hasta el día de hoy se mantiene. La fotografía es necesaria porque da testimonio de las realidades, poetizar tales realidades que van desde lo anecdótico hasta el crudo relato de la deprivación sociocultural hace entender que no todo es una imagen folclorizada, tal como lo hicieron con Mistral, de una realidad compleja, llena de trampas y silencios. Le pregunté al poeta así como me cuestiono personalmente en silencio, quienes somos nosotros, sujetos de a pie para tomar el texto, recopilar, y publicar, quienes somos nosotros para transmitir, pregunta que aparece en el docente de aula, docente hombre que mira al mundo desde su género tradicional lleno de mitos y configuraciones particulares de la realidad. Y la respuesta a la interrogante, sin caer en la falsa modestia es que el poeta, desde sus distintos hablantes, no siendo un elegido, pero si en su condición de privilegio letrado, debe retribuir al entorno como parte de su responsabilidad lo visto, Defiendo Aula pues es la construcción social desde el interior más íntimo en el dialogo que mantiene el docente cuando todos sus estudiantes se van a casa, no obstante con eso es la convivencia casi inseparable de las responsabilidades cotidianas con la necesidad de poetizar, poetizar y poetizar para mantenerse vivo, vigente como una tarea para la casa, esa tarea que no dejamos de resolver.

David Santos Arrieta. Estudió Psicopedagogía y tiene un magíster en Educación. En el año 2004 llega a Monte Patria (Cuarta región, Chile), desde donde profundizó su acercamiento a la poesía y a la literatura en general. Ha participado en diversas lecturas, revistas y antologías, destacándose entre ellas:  Antología Poesía para negar la indiferencia de Editorial Hebra, Revista literaria El Puñal, Revista Mar con Soroche, Revista Mal de Ojo, Revista Cinosargo. Además, ha trabajado en la edición de textos de otros autores, con su proyecto Lagartija Ediciones; destacándose los libros: Compro Fierro, de Juan Carreño, y Los Ocultos días de Julián Mamani, de Pedro Humire. Ha publicado los libros Mirándome a los ojos (2005); Mirando el tiempo con ojos de cristal (2006), Ay Sí (2006). En el 2015 publica bajo el sello Cinosargo Los Llantos de la Añañuca.

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Descripción

AULA de David Santos.   Por Marcelo Arredondo.

Libro de fotografías del sistema educativo rural chileno: Aula nos lleva a una detención en el tiempo en el sistema educativo rural chileno. Sus 21 poemas cargados de imágenes parecen en cierto modo romantizar la realidad de quienes integran esta comunidad educativa en particular, sin embargo, la profundidad de los textos y la temática ponen sobre la mesa la cuestión pedagógica que desde los normalistas hasta el día de hoy se mantiene. La fotografía es necesaria porque da testimonio de las realidades, poetizar tales realidades que van desde lo anecdótico hasta el crudo relato de la deprivación sociocultural hace entender que no todo es una imagen folclorizada, tal como lo hicieron con Mistral, de una realidad compleja, llena de trampas y silencios. Le pregunté al poeta así como me cuestiono personalmente en silencio, quienes somos nosotros, sujetos de a pie para tomar el texto, recopilar, y publicar, quienes somos nosotros para transmitir, pregunta que aparece en el docente de aula, docente hombre que mira al mundo desde su género tradicional lleno de mitos y configuraciones particulares de la realidad. Y la respuesta a la interrogante, sin caer en la falsa modestia es que el poeta, desde sus distintos hablantes, no siendo un elegido, pero si en su condición de privilegio letrado, debe retribuir al entorno como parte de su responsabilidad lo visto, Defiendo Aula pues es la construcción social desde el interior más íntimo en el dialogo que mantiene el docente cuando todos sus estudiantes se van a casa, no obstante con eso es la convivencia casi inseparable de las responsabilidades cotidianas con la necesidad de poetizar, poetizar y poetizar para mantenerse vivo, vigente como una tarea para la casa, esa tarea que no dejamos de resolver.

Por qué leer Aula: por qué, bueno porque Aula no viene a resolver el problema de la inequidad social con su verso, sino que viene a decirnos que las realidades vividas en ese campo de hace cincuenta años, aún permanecen dentro del recinto educacional, al otro lado de la reja, del portón para adentro el David nos habla de una Gabriela, profesora Lucila, reivindicada y no sé con qué niveles o intenciones personales, sin embargo es muy plausible la interpretación, pues nos habla de una infancia segregada, agredida, vulnerada poniéndonos en alerta. Ya no son estudiantes caminando a pata pelá al colegio, sino que siguen siendo niños hambrientos, hoy de justicia y por sobretodo protección, el Aula se transforma en el refugio para aquellos que andan cazando moscas, para los itinerantes, como el Caca, estudiante circense vulnerado sexualmente, el lugar de contención donde debemos seguir adelante en la función reparatoria. Este libro dedicado a profesores y profesoras rurales de Chile fácilmente puede ir a deambular todos los rincones de américa latina y tener un significado particular donde sea leído, porque nos muestra sin temores las rebeldías, los enamoramientos, los pensamientos y realidades de quienes laboramos bajo estos contextos.

La responsabilidad literaria del autor: decirlo como Mistral y su rol de protección de la infancia, me lleva al libro Tala, dedicado a los huérfanos de la guerra civil española, en los años treinta. ¿Asumirías tú una responsabilidad tan grande? Me pregunto verso por verso, y si, tener el coraje y la calma necesaria para abordar la temática sin hacer que no veo lo que realmente está pasando, profesor y poeta, doble responsabilidad y una sola moral.

El timbre de la lagartija: No puede faltar el tótem o el nahual (como él mismo le llama), el animal sagrado del David, nos augura una buena jornada laboral en las aulas de la vida, ya la sala no está dentro del colegio, la lección está entre las piedras, los pizarrones son las nubes y ellos nos imitan mientras quedan en solitario, por el río conviviendo con las aves, aves al fin y al cabo, veo a la lagartija en el patio a pleno sol, mientras los últimos minutos de la clase se hacen eternos y yo estudiante inquieto me refriego los ojos para no dormirme de la fatiga que provoca el aroma del sofrito, de la croqueta de pescado del almuerzo.

Atentamente a usted, Marcelo Arredondo.

 

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